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viernes, 26 de febrero de 2016cermi.es semanal Nº 202

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"4,32 millones de personas con discapacidad,
más de 8.000 asociaciones luchando por sus derechos"

10º Aniversario Convención ONU

Rafael de Asís, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid

"La satisfacción de la Convención exige un cambio social"

19/02/2016

Beatriz Sancho - Fotos: Jorge Villa

Rafael de Asís es catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid y su interés en los Derechos Humanos y en la lucha contra la discriminación le acercó sin pausa, hace años, a las personas con discapacidad. Su devoción creció tanto por su trascendencia, que es hoy su principal línea de investigación. Como autor de numerosas obras que le han llevado a ahondar en la 'Convención internacional de los derechos de las personas con discapacidad', De Asís se hace idóneo para abrir esta nueva sección que rendirá justo homenaje a este articulado, en su décimo aniversario de existencia, que no de cumplimiento.

Rafael de Asís, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid¿Qué es la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad para usted?
 
Se trata de un Tratado internacional sobre derechos humanos que entró en vigor en España en 2008. Como tal, en primer lugar, es un instrumento de lucha contra la discriminación y por tanto una herramienta fundamental para corregir la desigualdad y para lograr una sociedad inclusiva. En segundo lugar, y aunque suene a paradójico, es el reconocimiento de la capacidad de las personas con discapacidad, esto es, de su dignidad expresable en términos de libertad y responsabilidad. Así, en tercer lugar, expresa un cambio en la concepción de la discapacidad susceptible de describir como el paso del modelo médico (para el que la discapacidad es el resultado de una deficiencia humana y debe tratarse buscando la normalización de la personas) al modelo social (para el que la discapacidad es, sobre todo, una deficiencia social y debe tratarse normalizando a la sociedad). Y por último, en cuarto lugar, supone el principal argumento para la consideración de que las demandas y pretensiones de las personas con discapacidad han pasado a formar parte del discurso de los derechos humanos. 
 
"La Convención es un instrumento de lucha contra la discriminación y por tanto una herramienta fundamental para corregir la desigualdad y para lograr una sociedad inclusiva"
 
Tras 10 años de su adopción, ¿qué balance podría hacer de la Convención durante esta década?
 
Sin duda se ha avanzado en la satisfacción de derechos pero mucho menos de lo que cabría esperar. La sociedad en general desconoce la Convención. Y lo mismo cabe decir en relación con las propias personas con discapacidad y su entorno. No hemos sido capaces de ponernos de acuerdo sobre el alcance de muchos derechos e, incluso, no tenemos claro el contenido y la consideración del principal eje del sistema de derechos de las personas con discapacidad: la accesibilidad universal. La crisis económica también ha supuesto un freno para el desarrollo de lo dispuesto en la Convención.
 
Rafael de Asís, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid"No tenemos claro el contenido y la consideración del principal eje del sistema de derechos de las personas con discapacidad: la accesibilidad universal"
 
En términos políticos y jurídicos, la Convención, ¿está a la altura de los “abrumadores" requerimientos de derechos, inclusión y bienestar que reclaman las personas con discapacidad? 
 
El texto de la Convención sí que está a la altura. Lo que ya no lo está tanto es el discurso político y jurídico. Estos ámbitos permanecen por lo general anclados en el llamado modelo médico, esto es, en la consideración de la discapacidad como algo fuera de lo normal, como una enfermedad, como un problema que debe ser corregido o como una situación de sufrimiento que merece actos caritativos. 
 
¿Es la Convención un desafío inaplazable?
 
Sin duda que lo es. Ahora bien, como toda cuestión de derechos humanos, la satisfacción real y efectiva de lo dispuesto en la Convención forma parte de un proceso que se proyecta en el tiempo y cuyo final no es posible vislumbrar. 
 
¿Cómo se pasa 'de los Derechos a los Hechos'?
 
Lo bueno del discurso de los derechos es que es un discurso fuerte, esto es, un discurso que implica la posibilidad de poner en marcha procesos judiciales. Pero para que estos procesos tengan éxito y para que ese discurso sea efectivo, se necesita que la sociedad lo entienda y comparta. De ahí que la Convención sea una herramienta insuficiente si no dedicamos esfuerzos para que todo lo que ella supone cale en la sociedad. Y para ello hay que contar con la principal herramienta de transformación social: la educación.
 
"La Convención es una herramienta insuficiente si no dedicamos esfuerzos para que todo lo que ella supone cale en la sociedad"
 
Y junto a la educación, es muy importante que la nueva visión de la discapacidad que la Convención contiene, se proyecte también en los medios y tecnologías de la comunicación y la información.
 
¿Por qué fue una novedad histórica la irrupción de la Convención en el escenario del Derecho Internacional en forma de Tratado de Derechos para las personas con discapacidad?
 
Aunque pueda parecer sorprendente, hasta la aprobación de la Convención, la discapacidad no era una cuestión de derechos humanos. El discurso de los derechos estaba alejado del de la discapacidad. Y ello era así porque la teoría de los derechos humanos se construyó de espaldas a las personas con discapacidad, subrayando el valor de la capacidad como aspecto consustancial de la idea de ser humano y desde el que cobra sentido la dignidad. Y esto se trasladó también al Derecho, siendo la capacidad jurídica la puerta de entrada a su discurso. El alejamiento se veía favorecido por la concepción reinante de la discapacidad e, incluso, por un exceso de paternalismo proveniente en ocasiones del entorno de las personas con discapacidad.
 
"El discurso de los derechos estaba alejado del de la discapacidad porque la teoría de los derechos humanos se construyó de espaldas a las personas con discapacidad, subrayando el valor de la capacidad como aspecto consustancial de la idea de ser humano"
 
¿Quiere esto decir que la efectiva satisfacción de lo contenido en la Convención requiere de cambios incluso en la manera de entender los derechos humanos?
 
Efectivamente, la incursión de la discapacidad en el sistema de derechos humanos exige cambios en el marco teórico de los derechos. Así por ejemplo, como señalé antes requiere replantearnos el principio de dignidad humana y, junto a él, la idea de igualdad que debe ir unida a la de diferencia y diversidad. Requiere también construir la accesibilidad universal como un derecho humano, abandonar la consideración de los derechos de las personas con discapacidad como derechos sociales y tomarnos en serio la vigencia de los derechos en las relaciones entre particulares, entre otras cosas. Pero también es necesario cambiar el discurso de la discapacidad e integrar en él la autonomía y la responsabilidad.
 
Rafael de Asís, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid"Es necesario construir la accesibilidad universal como un derecho humano y abandonar la consideración de los derechos de las personas con discapacidad como derechos sociales"
 
¿Cuáles son los escollos existentes para adaptar nuestro ordenamiento a la Convención?
 
Lamentablemente son muchos y de muy diferente índole. Los hay jurídicos, como la problemática utilización de los Tratados internacionales por parte de los operadores jurídicos o la dificultad para cambiar la construcción tradicional de la capacidad jurídica. También sociales, que seguramente sean los peores, como la visión mayoritaria de la discapacidad anclada en el modelo médico, el exceso de protección e incluso el temor a la libertad. Y, cómo no, también económicos, disfrazados en términos de protección del tráfico económico o de ausencia de recursos. En relación con esto último, conviene recordar que la economía debe ser un instrumento al servicio de los derechos y no al revés.
 
¿Cómo de preocupante es la aplicación real de la Convención en España? ¿Qué se puede hacer al respecto?
 
Como señalaba al comienzo, se van dando pasitos. Pero es cierto que el avance es muy lento en lo referido a los cambios reales. Las normas han cambiado pero cuesta aplicarlas. Muchos de los grandes cambios que la Convención favorece siguen sin producirse. Yo que doy muchas charlas sobre la Convención veo que hay temas que llevo 10 años repitiéndo (y también observo que suelo contárselo a los mismos y en compañía de los mismos...).
 
La satisfacción de la Convención exige un cambio social y para ello el Derecho es una herramienta necesaria pero insuficiente. Se necesita dedicar esfuerzos para concienciar. La realización de jornadas, seminarios, encuentros, cursos, charlas, etc…, sobre la Convención es fundamental. Eso sí, deben dirigirse no solo a personas y colectivos relacionados con la discapacidad, sino a la sociedad en general y, sobre todo, a las personas y colectivos con “poder” social, económico y jurídico.
 
"El Derecho es una herramienta necesaria pero insuficiente, se necesita dedicar esfuerzos para concienciar"
 
Pero sobre todo, debemos dedicar esfuerzos para formar y educar en la Convención. La educación es una herramienta más lenta pero mucho más efectiva para lograr el cambio que la Convención promueve. Debemos conseguir que las escuelas y los colegios transmitan esta visión de la discapacidad y que esta sea vista con normalidad en el ámbito educativo. Y en este punto resulta fundamental llevar la discapacidad a la formación universitaria en general, y de manera particular a la destinada a formar a profesores y maestros. Estos son los que tienen que conseguir que las niñas y los niños participen de la visión del modelo social. La educación inclusiva, que es algo fundamental para la satisfacción  de los derechos de las personas con discapacidad, no se consigue sólo con la llegada de éstas a las escuelas sino también con su consideración como un estudiante más, con la normalización de su presencia.
 
"La educación es una herramienta más lenta pero mucho más efectiva para lograr el cambio que la Convención promueve"
 
¿Por qué cree que aún hay personas en la sociedad que tienen reticencias a admitir que la diversidad que aporta la discapacidad es un elemento valioso y enriquecedor?
 
Todo tiene que ver con estereotipos y con modelos de sociedad y de vida. Vivimos en sociedades en las que funcionan parámetros de normalidad que no nos cuestionamos. La discapacidad es algo que se sale de esos parámetros (aunque a veces no es que se salga sino que no se la deja entrar). Pero es que hay otras muchas cosas que se salen de esos parámetros y que se aceptan… 
 
Existe mucho desconocimiento e incluso un cierto temor a lo diferente. Algunos de los grandes ámbitos de la inclusión social, el laboral, el educativo, el de la participación política, presentan importantes barreras para las personas con discapacidad, y esto hace que esos estereotipos sigan persistiendo.
 
Rafael de Asís, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid"Vivimos en sociedades en las que funcionan parámetros de normalidad que no nos cuestionamos. Existe mucho desconocimiento e incluso un cierto temor a lo diferente"
 
¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para que se respete la Convención?
 
Obviamente darla a conocer y favorecer su cumplimiento. Pero sobre todo, colaborar para que nuestro entorno más cercano conciba la discapacidad como una situación que es expresión de la diversidad humana y con ello consigamos que el enfoque social de discapacidad cale por fin en la sociedad. Debemos abandonar el “discurso de lo especial” que suele acompañar a la discapacidad y conseguir que forme parte de la normalidad. 
 
"Debemos abandonar el “discurso de lo especial” que suele acompañar a la discapacidad y conseguir que forme parte de la normalidad"
 
¿Qué espera de la Convención de aquí en adelante?
 
Pues espero que sea tomada en serio por los operadores jurídicos y por la sociedad en general. Esto implica la mirada de la Convención hacia adentro, esto es, hacia la realidad de cada uno de los Estados. Creo que debemos insistir en esto porque me parece que, como he venido señalando, la Convención se ve como algo lejano. Tal vez nos hayamos equivocado en estos años al insistir en el papel de la Convención como elemento del sistema internacional de derechos humanos, y como acuerdo global sobre el tratamiento de la discapacidad, dejando a un lado, o insistiendo menos, en que se trata de una norma de nuestro Ordenamiento y que es un parámetro a tener en cuenta a la hora de interpretar y aplicar los derechos y nuestras normas jurídicas.
 
Esta mirada hacia adentro permitirá que los derechos a la accesibilidad, a los ajustes razonables, a una igual capacidad jurídica, al apoyo en la toma de decisiones y en las actividades fundamentales de la vida diaria, a elegir un forma de vida o al uso de la lengua de signos, junto con el resto de derechos humanos entre los que quiero destacar, la educación, el acceso a la justicia, la participación política, el trabajo o el acceso a la cultura, el deporte y el ocio, sean una realidad y sean disfrutados sin discriminación por las personas con discapacidad.
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